29 de febrero de 2012

Los cuatro pilares del sistema fit360


Seguramente la experiencia propia o la de tus clientes te haya llevado a la conclusión de que, en muchas ocasiones, el ejercicio físico no es suficiente por sí mismo para la consecución de determinados objetivos. Como entrenadores personales, es algo que todos sabemos. Y en el rendimiento deportivo lo tienen muy claro, especialmente en aquellos deportes individuales donde no se puede esconder un bajo rendimiento personal entre el de todo el equipo, ni achacar un mal resultado al árbitro, entrenador, cuestiones tácticas o al "entorno". Cualquier deportista (y entrenador) serio y profesional debe controlar una serie de aspectos sobre los que se fundamenta su capacidad de performance: entrenamiento, recuperación, alimentación y preparación mental. Es imposible rendir al 100% sin controlar todos y cada uno de estos aspectos. 

El sistema fit360 tiene en cuenta estos cuatro pilares y trata de mejorarlos todos, aunque se centre principalmente en el ejercicio, para garantizar los resultados del proceso de entrenamiento.


El primer pilar y más importante (partiendo de la base de que somos profesionales del ejercicio físico) es el entrenamiento. Para ello utilizamos múltiples y variados métodos y equipamientos, siempre de contrastada seguridad y eficacia para ayudar a nuestros clientes y atletas a conseguir sus objetivos. Creemos en la integración, en la variedad, en la combinación de métodos tradicionales con nuevas tecnologías, en un desarrollo integral de la condición física y en fomentar valores del deporte como el esfuerzo, sacrificio, constancia y determinación. Buscamos sobre todo la eficacia (la intensidad es clave) y la eficiencia (sabemos que hoy en día no se dispone de mucho tiempo). Proponemos entrenamientos cortos, intensos y muy variados.




La fisiología del ejercicio nos dice que las adaptaciones a los estímulos de entrenamiento se producen no durante estos, si no después, cuando nos recuperamos del esfuerzo realizado. Así pues, el segundo pilar es la regeneración. Preferimos este término al de descanso, porque este último se asocia a no hacer nada. Y desde nuestra perspectiva, la regeneración  incluye, además del descanso ("pasivo") cualquier estrategia que ayude a potenciar la regeneración y la recuperación. Un descanso adecuado, técnicas para dormir bien, una correcta alimentación y suplementación post-esfuerzo, alternancia de cargas e intensidades, crioterapia, masajes, estiramientos, técnicas de presión mio-fascial, uso de tecnología como Whole Body Vibration o electroestimulación, etc... El concepto importante aquí es el de que el cliente o deportista debe asumir un papel "activo" para ayudar a acelerar ese proceso de regeneración.


Para que los dos anteriores pilares funcionen correctamente, es imprescindible una buena alimentación. Ese es nuestro tercer pilar: la nutrición. Si no hay un aporte suficiente y en la proporción adecuada de los diferentes nutrientes, está clara que los dos aspectos anteriores se verán mermados y el cliente no podrá rendir al 100%. Las dietas no funcionan a medio y largo plazo, por lo que nuestra aproximación se basa en el establecimiento de buenos hábitos, y de la ingesta variada de alimentos, en la proporción adecuada según las necesidades, características personales y objetivos. El timing y la educación son clave. Es decir,  no solamente importa qué se come, si no cuándo. Para aumentar las posibilidades de éxito del proceso de entrenamiento y de este pilar en particular, educamos a los clientes para que entiendan las necesidades que tienen, cómo afrontarlas y cómo alimentarse de una forma correcta, variada, no restrictiva, fácil de llevar a cabo y que pueda ser mantenida toda la vida. Ayudamos a crear hábitos saludables.



Por último, nada de lo anterior puede mantenerse durante mucho tiempo ni con la motivación y constancia necesarias para conseguir objetivos si no hay un estado mental adecuado. Aquí entra en juego el cuarto pilar: la preparación mental. Durante el proceso de entrenamiento incorporamos técnicas que ayudan a nuestros clientes a afrontar los retos que se planteen con la determinación, esfuerzo y constancia que requieren. Todo empieza por el establecimiento de objetivos realistas, cuantificables y con fecha de caducidad, pero debe apoyarse en otras técnicas o estrategias para evitar la desmotivación y el abandono. Una vez más, la educación ayudará a entender el porqué deben llevarse a cabo las tareas planificadas. 


Por tanto, si quieres conseguir tus objetivos (o los de tus clientes) de forma rápida, segura y efectiva, debes empezar a tener una visión más global e integral del proceso de entrenamiento, y no centrarte exclusivamente en uno de estos pilares. Este es un claro ejemplo de que 1+1+1+1 = 5... ¡Los resultados se potencian si interactúan los cuatro pilares!