22 de marzo de 2012

fit360 Preparación mental: Estableciendo objetivos




La preparación metal es uno de los cuatro pilares fundamentales del sistema fit360. Y uno de los aspectos clave para una correcta preparación mental es el establecimiento de objetivos. No cabe duda que todos tenemos deseos, propósitos o metas en cualquier cosa que realizamos en nuestras vidas. Aunque en ocasiones no seamos conscientes. Del mismo modo, cualquier persona que se inicia o que está inmersa en un proceso de entrenamiento, debe tener un objetivo. Cierto, ¿no? Al fin y al cabo, si no sabes dónde quieres ir, ¡puedes acabar en cualquier sitio! 

Lo que ocurre es que frecuentemente esos objetivos son más un deseo inalcanzable que otra cosa. Y algo que podría ser clave para mantener el compromiso, nivel de motivación y "enfoque" durante el proceso de entrenamiento, se acaba convirtiendo en una fuente de frustración, ansiedad y causa de abandono. ¿Cómo debemos establecer los objetivos de nuestro proceso  de entrenamiento para que sea una herramienta positiva que mantenga elevados los niveles de compromiso y de motivación?

Una conocida y sencilla estrategia, con origen el la cultura norteamericana y muy conocida entre los profesionales de cualquier campo, es la que nos dice que cualquier objetivo debe ser SMART. (en inglés, "smart" significa inteligente, aunque en este caso es el acrónimo de varias palabras, como puede leerse en la imagen de abajo).





Bajo esta premisa, cualquier objetivo debe cumplir estos cinco requisitos para aumentar las posibilidades de que sean alcanzados:

  • Específico: el fijarse un objetivo lo más concreto posible nos ayudará a ver con claridad cuál es nuestra meta y si estamos en el buen camino para alcanzarla o no. "Quiero perder peso",  "hacer algo de ejercicio" o "comer mejor" son ejemplos de objetivos poco definidos. "Quiero bajar tres quilos de peso", "salir a caminar 3 días a la semana 45" o "tomar tres piezas de fruta diarias y reducir las bebidas azucaradas a dos semanales" sería mejores opciones.
  • Medible: si nos marcamos una meta que pueda medirse y ser cuantificada nos permitirá controlar cuál es le punto de partida y cómo voy progresando hacia mi objetivo. En la línea del punto anterior, "quiero adelgazar" o "tener un estilo de vida más activo" son menos recomendables que marcarse como meta "reducir un 1% mi grasa corporal" o "caminar 2.000 pasos diarios".
  • Alcanzable: es importante que el objetivo que nos marquemos sea posible de alcanzar y que sea relevante (importante) para nosotros. Si mi deseo es tener las piernas de una top-model pero ni mi genética ni mis proporciones son las de ella, está claro que ese objetivo será inalcanzable y, al final me llevará a la insatisfacción y frustración. 
  • Realista: ligado con el punto anterior, pero también con el siguiente, un objetivo debe ser realista. Esto implica tanto el marcarse una meta alcanzable, como un plazo de tiempo razonable para conseguirlo, además de tener en consideración las recomendaciones y evidencias científicas para respetar la fisiología del cuerpo humano. Un ejemplo podría ser "quiero bajar 4 kg de peso en 8 semanas, es decir 0'5 kg por semana" frente a "quiero adelgazar 5 kg en un mes".
  • Con fecha límite: para ayudar a mantener el enfoque hacia el objetivo y no dejar que decaiga la motivación es muy importante fijar una fecha límite, un final. De esta forma el esfuerzo que representa el proceso de entrenamiento se ve aliviado por la idea de que tiene un fin, que no es para siempre. Por ello es preferible marcarse objetivos intermedios si el objetivo final es importante o si requiere de bastante tiempo para poderse conseguir de forma segura. Como ejemplos: "En las próximas 8 semanas voy a acudir al gimnasio 20 veces" o "mi objetivo es participar en la carrera que se celebra el día X y correr los 10 km por debajo de 55'".
Ya lo sabes, si quieres aumentar las probabilidades de éxito en la consecución de tus objetivos o los de tus clientes, ¡¡márcate objetivos SMART!!