20 de marzo de 2013

12 Consejos para correr más, más rápido y durante más años




Cada vez son más las personas aficionadas a los deportes de resistencia, especialmente el running, que participan habitualmente en carreras de diversas distancias (10k, media maratón, maratón, trails, ultra-trails, etc...). Tal vez para la gran mayoría el hecho de participar en estas competiciones populares simplemente sea una excusa para mantener la motivación para entrenar, cuando lo que en realidad buscan es mejorar la salud, encontrarse bien o perder algunos kilos de más. Pero lo cierto es que, en el momento en que participas en alguna de estas pruebas, y tienes tu primera “marca personal”, lo más probable es que te propongas mejorar ese tiempo en la próxima carrera o atreverte con una distancia mayor. Y si tienes algunos amigos que también corren ¡la competición está servida! 

Pero una gran parte de estas personas se limitan a correr. Lo que pueden, como pueden, como les dicen o según se sienten en cada momento. Y es que para correr más, hay que correr ¿no?. Esto lleva, en muchas ocasiones, al sobre-entrenamiento, a lesiones por sobrecarga, al estancamiento o a acabar dejando de correr porque ha dejado de ser un placer.

Lo cierto es que no siempre más es mejor. La calidad es determinante. Y hay otras otras muchas cosas, además de correr, que pueden ayudarte a correr más, más rápido y durante más años. Te damos doce puntos clave, basados en los cuatro pilares de fit360, que pueden ayudarte a conseguirlo entrenando menos pero mejor. En muchos de ellos, la ayuda de un profesional (entrenador personal, entrenador deportivo o nutricionista) es importante para que te enseñe a adaptar estas recomendaciones generales a tu caso personal.

  • 1. Entrena la fuerza: Todavía muchos corredores populares piensan que la fuerza no es importante para los deportes de resistencia y que, por el hecho de correr, nadar o montar en bicicleta, ya tienen los músculos de las piernas “fuertes”. Nada más lejos de la realidad. De hecho, la fuerza es la cualidad física esencial, la más importante. Al fin y al cabo, para realizar cualquier movimiento (o para desplazar el propio cuerpo) es necesario aplicar fuerza. Y a mayores niveles de fuerza, menor esfuerzo costará realizar una determinada tarea (Leer más) 
  • 2. Progresa “Pasito a pasito...” Una de las principales causas de las lesiones por sobrecarga es hacer mucho, demasiado intenso y demasiado pronto. Tu organismo necesita tiempo para adaptarse y asimilar las cargas de entrenamiento. Y algunos tejidos necesitan más tiempo que otros, por lo que aumentar rápidamente el volumen y/o la intensidad puede acarrear lesiones por sobrecarga (si estos tejidos no son capaces de adaptarse a las nuevas demandas). Como regla general, no es recomendable aumentar en más de un 5% semanal el volumen de entrenamiento (kms). Tampoco aumentes el volumen y la intensidad simultáneamente. Es decir, si vas a entrenar más duro, no entrenes más largo.
  • 3. ¡Hay que alternar! Un error frecuente entre los corredores populares es el realizar prácticamente siempre el mismo tipo de entrenamiento, las mismas distancias o tiempos, al mismo ritmo y en el mismo recorrido. Para garantizar un estímulo a diferentes sistemas energéticos y fibras musculares, es importante alternar sesiones lentas y largas (donde se incide en el metabolismo aeróbico glucolítico y la oxidación de ácidos grasos), con sesiones aeróbicas de ritmo más rápido, entrenamientos por intervalos en la zona del umbral anaróbico (para mejorar el VO2max y la tolerancia al lactato) e, incluso series cortas y muy intensas (anaeróbicas  alácticas) donde incidir en la velocidad y potencia. De igual modo, alterna semanas de entrenamiento más duras con alguna semana más suave que te ayude a recuperar (p.e. tres semanas duras, una suave). Importante: asegúrate que las sesiones suaves son muy, muy suaves, y que los días de series o intervalos rápidos son muy, muy rápidos. 
  • 4. Cross Training: Aunque uno de los principios del entrenamiento es el de especificidad, al introducir en tu programa de entrenamiento otras actividades distintas que en principio tienen poco que ver con el running te aportará múltiples beneficios: mejorar tu condición atlética general, transferir algunas capacidades o habilidades físicas a tu deporte, entrenar otros patrones o planos de movimiento, reducir el riesgo de lesión por sobrecarga, combatir el aburrimiento y la monotonía, ... Importante: la idea no es sumar otras actividades a tu volumen habitual de entrenamiento, si no substituir una sesión por una actividad distinta.
  • 5. Practica la técnica: Además de mejorar el nivel de condición física, una de las claves del rendimiento es la eficiencia. Y para ser eficiente en una actividad, entre otras cosas, es necesario trabajar la técnica. Incorpora a tus entrenamientos ejercicios para mejorar la cadencia, la zancada, el apoyo de los pies, el recorrido de las piernas, reducir el tiempo de contacto con el suelo, eliminar movimientos no deseados, etc... Es una inversión de tiempo que, a medio plazo, será muy rentable. 

  • 6. Mantén el peso adecuado: Como hemos visto, la fuerza es la cualidad física más importante. Y tener que desplazar menos peso corporal significa tener una mayor fuerza relativa por lo que reperturirá positivamente en el rendimiento, además de reducir el impacto articular que representa “cargar” con peso de más. Céntrate en reducir el porcentaje graso, que es el verdadero lastre, más que en el peso corporal total.
  • 7. No descuides la alimentación: Un pilar esencial en el rendimiento deportivo es la nutrición. Come de forma correcta, frecuente y equilibrada, sin saltarte comidas. Cada nutriente (grasas, proteínas e hidratos de carbono) es importante y cumple una función, así que asegúrate que cada día tomas las cantidades necesarias de todos ellos. Es clave para una buena recuperación después de los entrenamientos una ingesta inmediata de carbohidratos de absorción rápida con algo de proteínas.  
  • 8. Agua bendita: Otro componente esencial del organismo e imprescindible para su correcto funcionamiento. Bebe durante todo el día, pero de forma especial cuando estés haciendo ejercicio: unos 200 ml (un vaso de agua) cada 20’. Planifica tu ruta para encontrar puntos de hidratación o lleva contigo agua. Si corres más de 60’ seguidos, deberías tomar además alguna bebida isotónica (agua con una concentración de hidratos de carbono simples y sales minerales). Lee aquí una entrada en nuestro blog sobre la hidratación.

  • 9. “Cepíllate” a diario los músculos: Es común que, como hábito de higiene y cuidado corporal, nos cepillemos los dientes a diario. ¿Mantienes el mismo cuidado de tus músculos? Seguramente no. Tanto algunas investigaciones recientes como la experiencia de muchos atletas y entrenadores están demostrando la importancia de realizar regularmente técnicas de masaje y compresión miofascial, para ayudar a recuperar la musculatura, a eliminar tensiones y a mantener o mejorar la movilidad y elasticidad. 
  • 10. Duerme: Sin duda es la herramienta más potente y beneficiosa para la recuperación (¡y es gratis!), aunque la más descuidada. En una sociedad en la que debemos hacer mil cosas, parece ser que dormir es de holgazanes y de personas poco productivas. Al contrario, dormir las horas necesarias te ayudará a recuperarte de los entrenamientos, a entrenar con mayor calidad, a perder peso (está demostrada la relación entre sobrepeso y obesidad y pocas horas de sueño) y a rendir más en las horas de trabajo. Cuanto mayor sea el volumen de entrenamiento, más necesitas dormir. Plantéate, si es posible, una siesta de 20’ después de comer. ¡Es una de las mejores inversiones de tiempo que puedes hacer!
  • 11. ¿Tienes un plan?: “Fallar en la planificación es planificar el fallo”. Fíjate 2-3 objetivos principales para la temporada y, si quieres, algunas pruebas que te sirvan de test o entrenamiento para esos objetivos. Planifica tu temporada para que llegues a esas pruebas en el mejor nivel de forma posible, aumentando progresivamente las cargas de entrenamiento. Planifica semanas de descanso, de menor volumen o intensidad, o de recuperación activa haciendo otras actividades distintas. Planifica también (y anótalo en tu agenda) qué días y horas entrenarás, y qué vas a hacer cada una de esas sesiones. Si no lo haces así, lo más probable es que salgas a correr cuando y como te apetezca, al mismo ritmo de siempre y que acabes saltándote más de un entrenamiento porque siempre hay alguna excusa u obligación que ocupará ese tiempo que no has reservado “para ti” en tu agenda.
  • 12. Mantén el control: Relacionado con el punto anterior, para asegurarte que sigues tu “plan” deberías controlar algunas variables del entrenamiento. Una buena forma es mediante un diario de entrenamiento donde anotes tiempo de entrenamiento, ritmo e intensidad (frecuencia cardiaca o percepción de esfuerzo). Personalmente, encuentro de gran utilidad el uso de un monitor de ritmo cardiaco POLAR con funciones de medición de distancia y velocidad, así como la plataforma www.polarpersonaltrainer.com donde puedes volcar tus entrenamientos y llevar un registro completo de ellos.