24 de septiembre de 2013

Nueva perspectiva para el concepto “entrenamiento funcional”




Ya hemos hablado en alguna otra ocasión en este mismo blog sobre el “entrenamiento funcional” y las múltiples definiciones e interpretaciones de lo que el término significa. Hoy vamos a abordarlo desde una perspectiva completamente distinta. Muy distinta. Pero también simple y razonable.

Pongámonos en contexto. Hace apenas un par de semanas, organizamos un curso de formación con el equipo de entrenadores que impartirán uno de los cursos que, en opinión, tendrá una gran acogida entre los profesionales de la actividad física: VIVOBarefoot Running Technique Clinic. La persona que ha desarrollado los cursos de formación es Lee Saxby, al parecer uno de los mejores coach mundiales en biomecánica y técnica de carrera, y posiblemente el mejor en barefoot running. Por delante, cinco días de formación, y la certeza de que sería uno de los cursos más provechosos a los habríamos asistido hasta la fecha. Esos cinco días, los contenidos presentados y la personalidad de Lee Saxby, excedieron con creces nuestras expectativas. 

Dejando a un lado las materias propias del curso, orientadas a la mejora de la técnica de carrera y las bases científicas que lo justifican (hablaremos de ello en otra entrada), las exposiciones de Lee nos abrieron la mente y nos trasladaron a una nueva perspectiva sobre el entrenamiento. He de reconocer que no ha sido (ni sigue siendo) fácil de digerir. Cuando te tambalean las bases sobre las que te mueves, parece que todo se viene abajo, te sientes perdido, incluso con miedo... Tienes dos opciones: la negación de lo que te plantean (cerrarte en banda) o intentar integrar esa nueva perspectiva a lo que ya estás haciendo, modificar lo que sea necesario (por muy opuesto que sea a lo que habitualmente haces) y así, seguir creciendo profesionalmente. 
Lee Saxby arremetió contra todos y todo el sector del fitness: algunos de los más reconocidos entrenadores del mundo, el concepto de gimnasio actual, los productos y equipamientos con los que trabajamos a diario, el concepto de entrenamiento funcional que tenemos, el entrenamiento del “core”... ¡Aquí no se salva nadie! Su personalidad, más propia de un genio rebelde  e incomprendido, no esconde una envidiable capacidad de análisis, reflexión y objetividad que le permite justificar TODO. Porque, en cuestión de opiniones, cada cuál tiene la suya... pero Ciencia hay una, y es universal. Lee ha trabajado muchos años como entrenador, y ha recibido muchas de las formaciones que hoy en día gozan de reconocimiento en el mundo del entrenamiento personal. Las tomó buscando respuestas. Respuestas objetivas a muchas de las dudas que le asaltaban sobre el movimiento humano. Parece ser que nadie acabó de convencerle. 

Lee siguió su búsqueda. Lo hizo en las bases de la Física y la Química, y se interesó por la Biología Evolutiva. Tal vez si comprendía la evolución y desarrollo del hombre a lo largo de toda su historia, podría entender qué es natural y qué no lo es. En este proceso, conoció a Daniel Lieberman*, profesor de Biología Evolutiva de la Universidad de Harvard, y un experto reconocido internacionalmente en el estudio de la evolución del hombre. Sin duda, ha sido una fuerte influencia para Lee y han trabajado juntos en algunos estudios sobre análisis biomecánico de la carrera con calzado o descalzo.

Bueno, pero... ¿qué tiene que ver todo esto con esa nueva perspectiva de “entrenamiento funcional”? Mucho. Cuando hablamos de entrenamiento funcional, lo hacemos desde nuestros conocimientos en anatomía, fisiología, aprendizaje motor, etc... Y solemos relacionarlo con entrenamiento para mejorar las tareas cotidianas o deportivas, entrenamiento por cadenas musculares, entrenamiento tri-planar... Pero esta perspectiva, se basa en una interpretación muy reducida, centrada en las necesidades del ser humano actual. ¿Y si la definición de entrenamiento funcional estuviera en la biología evolutiva? ¿Y si buscáramos cuál es la verdadera funcionalidad del ser humano como especie? ¿Y si nos fijáramos en lo que ha estado haciendo la especie humana en los últimos 200.000 años para comprender cuál ha sido la evolución y desarrollo del cuerpo humano y su finalidad? 

La forma sigue a la función. Hemos evolucionado para convertirnos en simios bípedos que se desplazan en posición erguida. Y la forma de nuestro cuerpo se ha ido modificando durante miles de años para adaptarse a las nuevas demandas de esa posición para interactuar con dos fuerzas siempre presentes: la fuerza de la gravedad y las fuerzas reactivas del suelo. Una de las premisas de la medicina evolutiva es que, si sacas a una especie de su hábitat natural, empezará a padecer algún tipo de enfermedad, que empezará a curarse cuando devuelvas a la especie a su hábitat natural. No hace falta pensar mucho para darnos cuenta que la sociedad actual en los países desarrollados no es el hábitat natural de la especie humana, aquél en el que hemos evolucionado como especie durante miles de años. En palabras de Lee, vivimos en un “zoo humano”. Cien o doscientos años de sociedad industrializada no son suficientes para modificar nuestra esencia como especie. Tal vez ahí esté uno de los motivos de la existencia de tantas patologías y enfermedades que no se encuentran entre las tribus (pocas) que actualmente siguen viviendo en el mismo hábitat natural que sus antepasados. (Lee el post "Crisis de movimiento": ¿una nueva enfermedad de la civilización?")

Entonces, si realmente no hemos cambiado como especie en los últimos siglos, si nuestro cuerpo ha evolucionado a lo largo de la historia parar cubrir unas necesidades (funciones), ¿no sería lógico entender por “entrenamiento funcional” como aquello que, por encima de todo, nos permite preservar las capacidades y funciones para las que hemos evolucionado? ¿No deberíamos primero entrenar / recuperar las necesidades o habilidades de la especie humana, y después entrenar / recuperar las necesidades específicas (culturales, ambientales, etc...)? 

El ser humano, como especie animal, ha evolucionado para ser un cazador y recolector. Y somos buenos corredores. Buenos corredores de resistencia. No estamos diseñados para pasar jornadas enteras sentados. ¿Cuántas personas de cualquier sociedad occidental de hoy en día pueden adoptar (y mantener) una posición de sentadilla profunda (en cuclillas)? Poquísimas. Al contrario, ¡hemos repetido una y otra vez que las rodillas no deberían superar los 90º de flexión! En cambio, durante miles y miles de años, y todavía sucede en sociedades orientales y en algunas no industrializadas, esta posición servía de descanso, para comer o para realizar múltiples tareas manuales. ¿Cuántas personas en la actualidad pueden correr? Y las que lo hacen, ¿cuántas sufren algún tipo de lesión? Algunos médicos dicen: correr es malo. ¿De verdad? Hemos sido corredores (y caminantes) de largas distancias durante 200.000 años ¿y resulta que unas cuantas décadas de cambio en el estilo de vida ha terminado con una de nuestras características como especie? Parece poco probable. El problema está en que hemos deteriorado el funcionamiento natural de muchas partes de nuestro “hardware” (cuerpo) y hemos olvidado alguna de nuestras habilidades (“software”). La buena noticia: podemos mejorar.

Parece ser que nuestros antepasados tenían unas características, capacidades y habilidades propias de la especie y comunes en todos, y después desarrollaban otras en función de las necesidades y del hábitat específico en el que vivían (pescar, trepar árboles, nadar, remar, disparar flechas, ...).


¿Y si ahí estuviera la respuesta al verdadero significado de entrenamiento funcional? ¿Y si tuviéramos que tratar a nuestros clientes como homo sapiens en primer lugar y recuperar aquello que supuestamente deberían hacer como especie? ¡Y con esto no quiero decir que deban tornarse trogloditas incivilizados! Pero, como homo sapiens, necesitamos realizar y mantener sentadillas profundas (o cuclillas), que nos ayudará a recuperar la movilidad en  el tobillo (dorsi-flexión), la movilidad en la cadera, movilizar la articulación sacro-ilíaca, re-aprender a distribuir el peso corporal y a utilizar más el dedo gordo como “punto de anclaje” en el suelo. Como homo sapiens, necesitamos sentir el contacto con el suelo, sus formas e irregularidades, recibir esa información sensorial, por otra parte esencial para movernos con destreza y habilidad. Para ello, debemos reducir las capas entre nuestros pies y la tierra, evitar alzas en los talones y cualquier sistema que proporcione “estabilidad” o “amortiguación”. Como homo sapiens, necesitamos que nuestros pies vuelvan a conectar con el cerebro (fíjate en qué hacen los bebés con los pies), necesitamos volver a ganar movilidad en los dedos y fuerza en la musculatura profunda del pie, necesitamos que los pies vuelvan a hacer su función, aquella para la que han sido diseñados (por cierto, con una estructura de ingeniería prácticamente perfecta). El calzado actual es una cárcel para nuestros pies. Como homo sapiens, también necesitamos recuperar la capacidad elástica de nuestros músculos (¡energía gratuita!) para poder movernos y desplazarnos con eficiencia, ser capaces de saltar de forma eficiente y rítmica. Por último, como homo sapiens necesitamos correr. Sí, correr. Está en nuestro genes. Pero para hacerlo de forma segura es imprescindible trabajar los puntos anteriores primero. 

Esta es la propuesta de Lee Saxby: entrena a tu cliente un 80% del tiempo para incidir en esas necesidades y funcionalidad propias del homo sapiens, y un 20% para mejorar esas habilidades específicas que requiere por su vida cotidiana, deporte que practica u objetivos que persigue. Haz que sea capaz de ponerse en cuclillas, trabaja la movilidad y fuerza de los pies y tren inferior, despierta la sensibilidad propioceptiva, mejora la elasticidad muscular, ¡salta! ¡ corre!. Si aplicamos el principio de la medicina evolutiva visto unas líneas más arriba, la solución a muchas de las enfermedades del humano moderno podría estar en regresar, como mínimo, a algunos de los patrones de movimiento fundamentales de nuestra especie. Y este principio es el que aplica con todos sus clientes: desde deportistas olímpicos a personas mayores con algún tipo de patología y movilidad reducida.

Puede sonar chocante y transgresor. Pero no carece de lógica. ¿Acoso nuestros conocimientos y visión de la realidad están por encima de los caprichos de la Madre Naturaleza? Algo para reflexionar... 

Leí una vez que, de aquí unos años, seremos una persona u otra dependiendo de los libros que leamos y de las personas con las que nos crucemos. Sin duda, esta breve convivencia con Lee Saxby influirá en nuestra evolución personal de los próximos años.

*NOTA: Daniel Lieberman acaba de publicar un libro “Story of Human Body: Evolution, Health & Disease” que nos da una visión, desde la biología evolutiva, de los motivos por los que, en la mejor época de la historia para vivir como humano (por todos los avances existentes), nos estamos “matando” por enfermedades antinaturales, previsibles y que pueden prevenirse.