19 de enero de 2015

Estudio de la pisada en las tiendas de Running... ¿Una ayuda o un "show"?


No hace demasiado tiempo que las grandes marcas de calzado deportivo han empezado a ofrecer en sus tiendas algún tipo de análisis de carrera a sus clientes para, en principio, poder asesorarles mejor sobre la zapatilla de correr ideal para ellos. Por casualidad, en las últimas dos semanas he podido observar algunos de ellos e, incluso, charlar con alguna persona del staff que los administra y vende calzado. 

Hasta hace poco, el asesoramiento "a ojímetro" del vendedor de la tienda a la que acudíamos a comprar unas zapatillas para correr era suficiente para decidirnos por un modelo u otro y realizar la compra satisfechos y convencidos. Y es que los conocimientos, como el valor en la guerra, se le suponen. El procedimiento era sencillo y muy estructurado: ¿por dónde gastas las zapatillas? ¿por dónde corres? ¿Cuántos kilómetros? ¿Cuánto pesas? ¿Cómo es tu huella sobre el suelo cuando pisas con el pie húmedo? Y, en los últimos años, te miraba correr (en una cinta o a lo largo de la misma tienda). A partir de esos datos, eras clasificado como corredor pronador, neutro o supinador. Y esto te orientaba hacia un tipo de zapatilla con mayor o menor control de la pronación o, en términos comerciales, estabilidad. Si eras pesado y/o hacías tiradas largas, necesitabas amortiguación. Simple. Entonces te probabas varias zapatillas que cumplían tus necesidades de estabilidad y amortiguación y ¡listo! Como diría Lee Saxby, "Simple lies, complicated truths" (Mentiras fáciles, verdades complicadas). 

Este modelo de asesoramiento permite al consumidor resolver sus dudas de una forma simple. Tanto, que seguramente él mismo habrá aconsejado en algún momento a otros amigos sobre qué deben buscar en unas zapatillas de running. Este modelo también permite al vendedor moverse en un marco donde se sienta cómodo, es fácil de aprender y de aplicar. Y, además, no carece de lógica. La suma de todo esto, es que este modelo tradicional de recomendación de calzado para correr se ha instaurado (más bien, enquistado) como algo cierto e irrefutable, sobre el que muy pocos se han cuestionado su fundamento, su respaldo científico y si realmente es el idóneo para el cliente. 


El problema aparece en los últimos años, cuando no se aprecia una reducción del número de lesiones en corredores pese a toda la "tecnología" del calzado moderno, cuando empiezan a buscarse las causas de éstas, se realizan estudios sobre la biomecánica de la carrera, el tipo de pisada, la influencia del calzado y sus características sobre el pie y miembro inferior, las diferencias respecto al correr descalzo, la aparición del calzado minimalista, etc... Y como hoy en día es fácil acceder a toda esta información a través de internet, nos hallamos frente a un consumidor más formado, con más dudas, más exigente y sibarita. El tradicional (y rudimentario) modelo de asesoramiento ya no es suficiente para vender zapatillas en la era de la tecnología. Menos aún si aquellas tienen un coste elevado e incorporan una tecnología de última generación que supuestamente ayudan a prevenir de lesiones y mejorar el rendimiento. Además, es un nicho de mercado creciente y la competencia es feroz. ¡Es necesario modificarlo!

Es aquí cuando empiezan a parecer métodos más modernos, con sistemas de análisis por video del cliente corriendo sobre una cinta y que un software analiza de forma inmediata, ofreciendo datos que después se podrán usar en la elección de la zapatilla adecuada para cada individuo. En las últimas dos semanas, casualmente he podido observar algunos de estos análisis que se realizan en las tiendas de un par de casas comerciales muy conocidas y en la sección de calzado de unos grandes centros comerciales. Incluso he llegado a intercambiar algunas impresiones con uno de los vendedores de una de las tiendas. Al final, mi sensación es que el modelo de recomendación de calzado no ha cambiado en absoluto (como he comentado anteriormente, está enquistado): los principios (o prejuicios) sobre los que se basa son los mismos, la clasificación del tipo de corredor es la misma y las categorías de calzado también (estabilidad y amortiguación), aunque se ha abierto un poco la oferta para cubrir al segmento que buscan algo con menos drop, más "natural". Eso sí, la recomendación te la proporciona un programa informático que numerosos datos y gráficos que, por si tenías alguna duda, te acaba de convencer. Es decir, el modelo no ha variado, no ha evolucionado, no tiene en cuenta la línea de las investigaciones actuales. ¡Sólo se ha sofisticado! La forma es distinta y todo el "show" del análisis parece ser garantía de certeza en el "diagnóstico" y la posterior recomendación de zapatillas. Parece ciencia, pero ¿realmente lo es?. Parafraseando a Lee, yo diría, "Simple (and sofisticated) liescomplicated truths".




Algunas reflexiones al respecto:

  • Si existen numerosas investigaciones que muestran que el uso de calzado modifica la biomecánica y el comportamiento del pie respecto a ir descalzo, ¿no tendría más sentido analizar ese comportamiento natural del pie y miembro inferior del cliente haciéndole correr descalzo durante el análisis? ¿Puede ser que, por ejemplo, se acentúe la pronación precisamente por ese  uso de zapatillas con amortiguación y talón elevado?
  • Si la articulación subastragalina (donde se produce la pronación) tiene unas características individuales que no pueden ser generalizadas, con una orientación y/o disposición variable entre individuos, ¿en qué se basan para decir cuándo hay un exceso de pronación o supinación que debe ser controlada? ¿Qué es normal, cuando lo normal es que seamos diferentes?
  • Aún en el supuesto de que haya una pronación excesiva que requiera control, ¿debe ser mediante el calzado? ¿No tiene más sentido recuperar la función del pie? ¿y si el problema se produce por una falta de movilidad en el tobillo? ¿Y si esa "sobrepronación" tiene origen en la cadera? El análisis analítico de la pronación en el tobillo puede no dejar ver otras disfunciones. Claro, esto no puede valorarlo el vendedor. Y menos aún el software.
  • Si las últimas investigaciones no muestran relación entre la pronación y el riesgo de lesión, y sí parece ser un problema el no permitir que el pie prone de forma natural para absorber el impacto ¿por qué todavía se siguen recomendando calzado con control de pronación y estabilidad? (Lee "La pronación del pie... ¿Causa de lesión entre corredores?")
  • También se conoce que mayor amortiguación y superficie en el talón incrementa el momento y las fuerzas de pronación (especialmente en corredores talonadores). Entonces, para reducir esa pronación "excesiva" ¿no sería mejor recomendar zapatillas con menor amortiguación y menor drop?. De lo contrario, estamos añadiendo algo que incrementa esa acción (amortiguación) para luego intentar controlarla incorporando a la zapatilla elementos y refuerzos externos.
  • Ningún comentario o análisis respecto a la forma de correr del sujeto. Como dice el Dr. Lieberman "La forma de correr seguramente es más importante que lo que llevas en los pies, aunque lo que llevas en los pies puede afectar a la forma en como corres". Como defendemos nosotros, correr es una habilidad y debe aprenderse y/o mejorarse.
  • Al final, estos análisis "modernos" llevan al mismo punto de toda la vida: "Existen corredores pronadores, neutros o supinadores, y necesitan amortiguación y/o estabilidad". (el mismo dossier de información de una de las casas comerciales explica esta clasificación de la pisada).
  • Un par de detalles sobre el "Show" de estos análisis: en un caso le hacen poner al cliente unas medias compresivas "para reducir la vibración producida por el impacto" (¡¿perdón?! ¡¿para correr 1' en la cinta!?). En otro caso, un entusiasmado vendedor me explica las características del modelo "minimalista" de la marca, su historia y el significado de la numeración que identifica cada modelo de la gama. "0, sería como ir descalzo, 1 con un calcetín..." Le comento, "pero el 3 (el modelo más "minimalista") no se corresponde con el grosor de 3 calcetines... ¡es una suela de más de 1 cm! ¿En qué se basa esta escala?". No hay respuesta. Es una escala subjetiva de la empresa (y por lo visto sin ningún criterio medible ni proporcional).
En futuros artículos, iremos compartiendo diferentes estudios y sus conclusiones en relación al calzado de correr, su incidencia en la biomecánica de carrera, el índice de lesiones, etc. y que explicarán y justificarán de forma más detallada todas las reflexiones arriba recogidas. Mientras tanto, si vas a comprarte unas zapatillas, te sugerimos que leas la entrada sobre las actuales recomendaciones del Colegio Americano de Medicina Deportiva sobre el calzado de correr.