19 de julio de 2015

LA RESISTENCIA NEUMÁTICA EN LOS CENTROS DE FITNESS



¿Por qué nos fijamos en algunos productos novedosos, aunque desconocidos, y apenas prestamos atención a otros que llevan años utilizándose con grandes resultados en ámbitos de mayor exigencia? Los motivos pueden ser varios, aunque todos parten de un mismo punto: la resistencia neumática, sus características, beneficios y aplicaciones son grandes desconocidos.

Una de las cosas que caracteriza a la industria del fitness es la constante búsqueda de nuevos métodos, actividades, equipamientos y productos con los que sorprender a los consumidores. Hay una fuerte necesidad de innovación. Lo curioso es que, por otro lado, también es un sector muy arraigado a lo tradicional, a lo que siempre se ha hecho, a lo de toda la vida. Tan sólo hace falta fijarse en la distribución y equipamiento de las salas de fitness actuales, en la dinámica de trabajo, en el diseño de los programas de entrenamiento y en los métodos utilizados para darnos cuenta de que nuestros orígenes están en el bodybuilding. Y seguimos utilizando el mismo tipo de resistencia: peso libre y máquinas de placas. Es decir, levantando hierro ¡como hacíamos hace 40 o 50 años! 

Sin embargo, llama la atención que los principales centros de alto rendimiento, los preparadores físicos más reconocidos en “entrenamiento funcional”, las instalaciones de los principales clubes deportivos de Europa y EE.UU. de fútbol, fútbol americano, rugby o baloncesto, pero también muchos centros de fisioterapia o gimnasios dirigidos a la tercera edad, todos tienen algo en común: incorporan equipamiento de resistencia neumática de KEISER. Es decir, además de la resistencia inercial del peso libre o las máquinas, también utilizan la resistencia del aire en sus programas de entrenamiento y/o rehabilitación. Entonces, ¿por qué es tan poco frecuente encontrar este tipo de equipamiento en centros fitness? 

Para poder entender el comportamiento de la resistencia neumática y conocer qué nos puede aportar, veamos cómo se comportan las resistencia inerciales (peso libre y máquinas de placas) en aquellas situaciones donde la “resistencia del aire” ofrece unas características diferenciales. 

Cuando un quilo no es un quilo 

Cuando en el gimnasio utilizamos una mancuerna, una barra con discos, una kettlebell o una máquina de placas, suponemos que estamos levantando una resistencia constante e invariable. Su masa, el peso, es constante y esto nos hace suponer que determina siempre la resistencia a vencer. Y esto es así mientras la carga esté quieta o en movimiento a una velocidad constante (nos referimos a una vez iniciado el movimiento, cuando la velocidad de desplazamiento de la masa ya no sufre variaciones). Pero, ¿qué pasa al iniciar el movimiento o al finalizarlo en la fase concéntrica y excéntrica? 

Vamos a ilustrarlo con el ejemplo del ascensor: imagínate dentro de un ascensor de última generación, de los que suben 20 pisos en pocos segundos. ¿Qué ocurre al iniciar el movimiento? Es posible que la sensación que tengas sea la de que te aplastas contra el suelo, ¿verdad? Y cuando alcanza su velocidad “de crucero” ¿qué sientes?, parece que tu peso vuelve a la normalidad. ¿Y al detenerse?, la sensación es casi la de despegarnos del suelo ¿quizás la de pesar menos? Si tuvieras una balanza bajo tus pies dentro del ascensor, ¿qué crees que reflejaría en cada momento?, ¿es posible que veas tu peso modificarse en función de si el ascensor acelera o desacelera? ¡Sin duda!

Esto mismo sucede con las cargas inerciales que utilizamos en el entrenamiento y su explicación la encontramos en la física y en los postulados de Isaak Newton: esa fuerza es proporcional a la masa y a la aceleración. Así pues, si la masa o la aceleración se incrementan también lo harán esas fuerzas. ¡Un quilo no siempre pesa un quilo! 

Cuando nos encontramos entrenando con cargas inerciales debemos tener presente que al mover un peso las fuerzas que éste va a producir serán mayores que las del propio peso estando parado. Y lo mismo ocurrirá cuando haya que detener un objeto en movimiento. 



Desafiando las leyes de Newton 

Desde que en 1898 Max Herz inventara un equipamiento de resistencia variable, las Leyes de Newton han supuesto un reto para todos los diseñadores de equipamiento de fuerza. Arthur Jones fundó Nautilus en 1970 y, consciente de este desafío, planteó dos posibilidades para reducir las fuerzas producidas por los cambios de velocidad: reducir la masa (imposible si trabajamos con metal) o reducir la aceleración. Así pues, propuso un método basado en entrenar a bajas velocidades de ejecución (2’’:4’’). De este modo, reducía los efectos de la inercia propios del las máquinas de placas, de las barras y los discos. 

Pero fue en 1978 cuando los hermanos Keiser, conscientes de que la velocidad de ejecución y las aceleraciones eran imprescindibles para el rendimiento deportivo, pensaron que el control de la velocidad no era una buena solución, y utilizaron la tecnología del aire comprimido para diseñar herramientas de entrenamiento para mejorar la fuerza y la potencia (Fuerza x Velocidad = Potencia). 

¿Cómo funciona la resistencia neumática? 

Los hermanos Keiser diseñaron un sistema para generar resistencia a través del aire (se dice, una de las fuerzas más poderosas de la tierra) de manera que un cilindro de poco más de 6 cm de diámetro pudiera ofrecer una resistencia de más de 200 kg a través del movimiento de una masa de apenas 1’5 kg. ¿Cómo? Mediante un compresor que inyecta (más carga) o extrae (menos carga) aire dentro de un pistón que, con la tracción del cable o palanca de la máquina correspondiente, es comprimido por un émbolo para generar la resistencia correspondiente. Como podemos deducir, este sistema no depende del desplazamiento de cargas inerciales más allá del émbolo de 1,5 kg y del segmento corporal en movimiento y, por tanto prácticamente está libre de inercia. No apreciaremos picos de fuerza relacionados con los cambios en la velocidad (aceleraciones positivas o negativas). 

En los siguientes gráficos podemos comparar el comportamiento de una carga inercial (placas) y la de la resistencia neumática de KEISER en el uso de una máquina de extensión de rodilla a diferentes velocidades. 


Explicación de las gráficas: en la primera figura, la velocidad de ejecución es de 4” para la fase concéntrica y 4” la excéntrica. A estas velocidades lentas los efectos de la inercia no son relevantes, apenas se aprecia diferencia entre la línea roja (placas) y la azul (Keiser). Pero conforme aumentamos la velocidad de ejecución vemos que la imagen de los gráficos se dispara en la línea roja al inicio del movimiento (mayor fuerza) y disminuye al final de la fase concéntrica debido a la inercia de la carga acelerada (especialmente figuras 3 y 4, donde las velocidades son 1”:1” y 0.5”: 0,5”). En cambio, la resistencia neumática se mantiene prácticamente igual pese a los cambios en la velocidad de ejecución.

Los “picos” de fuerza que las cargas inerciales generan al principio de la fase concéntrica y final de la fase excéntrica incrementan el estrés en las articulaciones y el tejido conectivo, por eso siempre se ha considerado que el entrenamiento de potencia a velocidades altas de ejecución es potencialmente peligroso. Hoy en día sabemos que el problema NO está en la velocidad, si no en el tipo de resistencia utilizada y los picos de fuerza incontrolados que esta genera. 

¿Qué beneficios aporta la resistencia neumática de KEISER a un centro de fitness? 

Rehabilitación: la prácticamente ausencia de inercia, la posibilidad de ajustar a resistencia de 100 gr. en 100 gr. y la libertad de movimiento que proporciona el sistema de poleas hace que sea una excelente herramienta para programas de rehabilitación donde se quiere minimizar el estrés articular. 

Salud: ya sea para mantenerse en forma, cuidar la salud o mantener la funcionalidad e independencia cuando envejecemos, la resistencia neumática permite realizar un trabajo muscular intenso pero reduciendo el impacto sobre las articulaciones, tendones y ligamentos. 

Estética: como cualquier otro equipamiento y pese a las distintas sensaciones que proporciona la resistencia neumática, es una excelente herramienta para aquellos que buscan mejorar sus aspecto físico, sea aumentando la masa muscular o mejorando el tono. De nuevo, el aire es duro con los músculos, pero suave con las articulaciones. Además de proteger las articulaciones de aquellos que entrenan con cargas elevadas y aprovechan los pequeños “rebotes” y “tirones” para seguir completando repeticiones, ofrecen una resistencia constante durante todo el recorrido proporcionando un mayor estímulo muscular. 

Rendimiento: además de su aplicación en los ámbitos anteriores, la resistencia neumática permite entrenar con total seguridad a cualquier velocidad, con cualquier carga y en cualquier plano (si se utiliza alguno de sus sistemas de poleas), lo que la convierte en una herramienta imprescindible para el rendimiento deportivo. Además, la pantalla de potencia (Power Display) ofrece datos inmediatos sobre la potencia en watts generada en cada repetición, lo que es de gran utilidad para el entrenador para asegurarse que la calidad del entrenamiento es la adecuada, y la resistencia e intensidad son las óptimas. 

En mi opinión, la aparición de la resistencia neumática de KEISER es un punto de inflexión en el equipamiento para el entrenamiento de fuerza dada su versatilidad, aplicación a diferentes objetivos y el amplio abanico de público que puede beneficiarse de su uso. Sin duda, conforme se vayan conociendo sus características y propiedades únicas, será más frecuente encontrar alguna máquina de resistencia neumática en los centros de fitness. 

¿Quieres saber más sobre las características, beneficios y aplicaciones de la resistencia neumática? Conoce los cursos de formación de KEISER en España. 

Este artículo ha sido publicado en la revista Bodylife Spain el mes de mayo del 2015